Se debate en el Congreso Nacional el presupuesto del 2017 y la Ley de Emprendedores. Ambos iniciativas del Gobierno Nacional desataron una rebelión de tal magnitud, que ni los más acérrimos simpatizantes de CAMBIEMOS pueden justificar una artera jugada, que implica sacarle recursos a la CyT para financiar un “oscuro” fondo de capital emprendedor.
En intestinas luchas por cajas y posicionamiento, el gobierno pretendió extraer $1000 millones al presupuesto destinado a CyT, y asignarlo al armado de un fondito para “amigos”. Pero como toda acción bufonesca, cuando los científicos y emprendedores los descubrieron, anunciaron la devolución como si fuera un incremento.

¿Desaguisado político, error estratégico o evidencia de una “mentira de campaña”? La jugarreta política, manejada en la cámara por el bisoño diputado Garreton, fracturó el espacio emprendedor AD HOC armado por CAMBIEMOS y genero una ola enorme que llevó a los científicos a reclamarle al Presidente que cumpla con lo que prometió en campaña: incrementar (a 1,5% del presupuesto nacional) lo destinado a la investigación científica.

Temas como la lucha contra el cáncer, la vacuna contra el HIV y todos los descubrimientos científicos atraviesan a la sociedad toda y tocan las emociones del conjunto ciudadano. Quizás el error fue desestimar el valor real que tiene en la sociedad la Ciencia. Luminarias como Ameghino, Francisco Moreno, Huergo, Gaviola, Balseiro, Sadovsky, Bunge, Favaloro y los Premios Nobel: Leloir, Houssay, Milstein, alcanzan laureles que los equiparan con ídolos populares como Vilas, Fangio, Maradona, Borges o El Papa Francisco.

Los argentinos debemos ser conscientes que tenemos un ecosistema científico que nos costó mucho construir. Este debe ser el tiempo de la inversión, para poner a la ciencia a trabajar por el país. Las crisis son la antesala del cambio. El gobierno debería estar elevando de 3 a 5 el número de científicos (por cada 1000 habitantes económicamente activos)- que es el porcentaje que ostentan los países que usan la ciencia para desarrollarse y competir internacionalmente. Hoy con este recorte, hace todo lo contrario.

La ciencia debe ser una causa política de estado. En este sentido es importante señalar los logros de empresas como INVAP, que se construyen en base a “materia gris”.

Se debe apostar a la concreción de un país científico. Creando una sinergia entre educación-científicos-emprendedores. Esta iniciativa dirigirá a los emprendedores en busca de la “buena” inversión. Los buenos inversores son todos aquellos que apuestan su propio capital al éxito de una iniciativa. Es muy mala idea subsidiar a inversores no convenientes. No nos sirven los Venture Capitals que le tienen miedo al riesgo. Estos solo pueden existir si se crean “artificialidades” como este destructivo fondo de fondos (FONDCE) escondido dentro de la Ley de emprendedores.

Es evidente la miopía de aquellos que están en el poder que les hace creer que es válido saquear la iniciativa científica en pos de sostener un desinflado proyecto de ley. Demostrando que no hay verdadero interés en construir una legislación y solo hay apego en crear una caja político/financiera usando la taimada excusa de potenciar a los emprendedores.

Ojala podamos detener esta apuesta que ocasionaría una herida mortal a la ciencia y denostara la honra emprendedora.

Rodolfo Llanos es vocero de la Unión de Emprendedores de la Republica Argentina.

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