“El fenómeno de las noticias falsas no se habría dado si no hubiera sido por Facebook y Google”.

Para el académico Jonathan Taplin, director del laboratorio Annenberg de innovación en la Universidad del Sur de California, este hecho tiene unas consecuencias que afectan la base de la democracia y es el momento de poner fin a lo que considera el monopolio de los gigantes tecnológicos.

Taplin acaba de publicar el libro Move Fast and Break Things: How Google, Facebook and Amazon Cornered Culture and Undermined Democracy (“Actuar rápido y romper cosas: cómo Google, Facebook y Amazon arrinconaron la cultura y socavaron la democracia”).

Taplin habló con BBC Mundo sobre este y otros asuntos relacionados con las grandes empresas de tecnología en internet.

Verdad vs propaganda

“La democracia se sustenta en una noción compartida de lo que es verdad y lo que no lo es, lo que es propaganda y lo que no lo es”, afirma Taplin.

“El 70% de los estadounidenses se informa a través de dos vehículos, Google y Facebook, plataformas que no distinguen entre lo que es verdad y lo que es propaganda sino que te ofrecen lo que tiene más visitas.

“A menudo, la propaganda tiene más clicks por el trabajo de bots (de Rusia o de dónde sea) que quieren asegurarse de que su material sube en la lista, y eso es lo que le llega a una mayoría de ciudadanos.

“Por otro lado”, agrega Taplin, “la democracia se sustenta en la percepción de seguridad del ciudadano, pero si todo lo que has pensado o por lo que te has preocupado está guardado en algún servidor y puede ser usado para hacer tu vida miserable, eso no ayuda a la sensación de seguridad”.

Renuncia a la privacidad

En este sentido, Taplin expresa su asombro ante cómo hemos renunciado gradualmente a la privacidad sin oponer apenas resistencia.

“Me llegó un documento de un investigador que dice básicamente que un teléfono inteligente puede detectar la enfermedad de Parkinson.

“Piense en las implicaciones de tener ese tipo de información en un celular que posteriormente puede ser vendida a aseguradoras o empleadores; sería una invasión total de la privacidad, pero la gente no piensa mucho en eso.

“La gente no se da cuenta de que su seguro de auto no se basa realmente en su historial de manejo sino en por dónde conduce. ¿Y de dónde obtienen las empresas esa información? De los celulares”.

“Estados Unidos acaba de aprobar una ley para asegurarse de que empresas como Verizon, AT&T o Comcast puedan vender nuestra información a quien quieran”, expone.

“Sacrificamos nuestra privacidad en aras de la comodidad. Realmente no entendemos el efecto que puede tener sobre nuestras vidas todo este flujo de información personal que es muy detallada y abarca distintas áreas”.

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