Por Rodolfo Llanos.

Hoy pasó hace 14 años. Ese mes, de diciembre del 2001, será inolvidable para muchos. No fue hace tanto. Algunos lo recordarán en la calle, otros en sus casas y algunos mas jóvenes lo habrán leído o visto en Internet. Para los que estuvimos ahí, en la Plaza de Mayo o en las calles de la Argentina, será un nudo en la garganta que nos sofocará para siempre.

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Tal vez fue el plan macabro de un grupo de hostigadores con fines golpistas o una banda de inmorales que jugaban a gobernar que llevó a nuestro país al estado de sitio. Al borde de una guerra entre hermanos.

Las fuerzas de seguridad eligieron estar del lado del gobierno en vez de estar del lado de la justicia, o del pueblo, que había sufrido una de las más atroces canalladas que recordará nuestra nación.

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Mucho se hizo contra el pueblo argentino y mucho más por separarnos. Se dijo que eran los del “barrio norte” que saltaban porque les “habían tocado el culo” metiendo-les sus ahorros en un corralito que después se convirtió en un corralón. Pero la verdad no fue esa. Fue el pueblo argentino, de clase media y baja, que un día gritó con todas sus fuerzas “QUE SE VAYAN TODOS”.

El grito fue tan fuerte que los cobardes se escondieron detrás de todo un pueblo y usando artilugios democráticos, se turnaron para llegar al poder. La voz de nuestra gente bramó tan enorme que los que estaban en el gobierno, mandaron a reprimir y provocaron unas de las más salvajes carnicerías que vivió el pueblo argentino. Hoy, el Presidente y el Vice-Ministro del Interior andan por la calle paseándose impunes. El ministro ya no, pues falleció en el 2003. La justicia de Dios tuvo que hacerse cargo de lo que no fue capaz la justicia argentina.

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Finalmente, las muertes y la lucha se ensuciaron con la traición de los gobernantes que conmutaron de toda culpa y castigo, a las instituciones financieras, responsables de un atroz y delictivo saqueo al pueblo de la nación.

Algunos recuperaron su dinero. Otros nunca recuperarán a uno de su familia, que salió a la calle gritando por la libertad. Esas vidas que no vuelven y por las que hoy nadie clama justicia. Solo un grupo de familias, huérfanas de democracia, que piden que no olviden esas caras, esos amores, esos sueños que nunca se harán realidad.

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En memoria de todos ellos, les dejo las breves historias detrás de estos heroes. Hijos, padres, madres, abuelos, hermanos… todos argentinos que hoy no tienen un busto en el paseo de los valientes de nuestra democracia. Tampoco un centro cultural. Ni una calle. Mucho menos una avenida.

– ACOSTA, Graciela, 35 años. Estaba con una amiga buscando a sus hijos. Se acercó a un supermercado frente al que unas mil personas reclamaban comida. Recibió dos impactos de bala, disparados rodilla en tierra por un policía. Provincia: Santa Fe

– ALMIRÓN, Carlos “Petete”, 24 años. Recibió un disparo de la policía en el pecho en Av. 9 de Julio y Av. de Mayo cuando encabezaba una columna de manifestantes que intentaba volver a la Plaza de Mayo.

– ALVAREZ Villalba, Ricardo, 23 años. Asesinado en Rosario, Santa Fe.

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– ARAPI, Ramón Alberto, 22 años. Estaba con amigos tomando tereré en el Barrio Nuevo de Corrientes. Entró al barrio una camioneta Ford F-100 bordó sin leyendas identificatorias y sin patente, con cinco hombres, cuatro con el uniforme de combate azul-celeste de la policía de Corrientes. Arapi trató de esconderse, pero dos de los policías lo corrieron y alcanzaron. Uno lo golpeó y le pegó un tiro que entró por el pecho y salió por la espalda.

– AREDES, Rubén, 24 años. Fue asesinado por la Policía federal mientras participaba en un corte de calles en Ciudad Oculta, Ciudad de Buenos Aires. Recibió cuatro balas de plomo por la espalda.

– AVACA, Elvira, 46 años. Recibió un escopetazo frente a un supermercado frente al que pasaba con su hija en Cipolletti, Río Negro. Recibió el disparo en la zona lumbar. El calibre de la bala es policial.

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– AVILA, Diego, 24 años. Asesinado en Villa Fiorito, Buenos Aires.

– BENEDETTO, Gustavo Ariel, 30 años. Se encontraba en la esquina entre la Avenida de Mayo y Chacabuco, Ciudad de Bs. As., donde se estaba llevando a cabo una manifestación. Recibió un balazo en la cabeza que le provocó la muerte, disparado desde el interior del Banco HSBC, donde prestaba servicios como custodio privado el ex militar Varando, represor de La Tablada.

– CAMPOS, Walter, 17 años. Estaba esperando cajas de comida junto a cientos de personas frente a un supermercado en Rosario (Sta Fe), cuando un tirador de elite de las TOE (Tropas de Operaciones Especiales) le disparó a la cabeza.

– CÁRDENAS, Jorge, 52 años. Fue herido la noche del 19 en las escalinatas del Congreso de la Nación, y falleció varios meses después.

– DELGADO, Juan, 28 años Estaba con otras personas reclamando alimentos frente a un supermercado en Rosario, Santa Fe. Llegó un camión que aparentaba traer comida. Cuando los manifestantes se agolparon alrededor, de atrás aparecieron seis móviles policiales que dispararon contra la gente. Delgado fue herido con balas de goma cuando huía de la represión. Un policía lo tumbó de un cachiporrazo en las piernas, lo apuntó con su itaka, pero se había quedado sin carga, por lo que sacó la pistola y le disparó a menos de un metro de distancia.

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– ENRIQUEZ, Víctor Ariel, 21 años. Asesinado en Almirante Brown, Buenos Aires.

– FERNÁNDEZ, Luis Alberto, 27 años. Vendía sandías frente a un supermercado en la provincia de Tucumán. Durante la represión a manifestantes, un gendarme le disparó a poca distancia en la cabeza. Murió dos días después.

– FERREIRA, Sergio Miguel, 20 años. Murió un año después a raíz de una complicación hepática desencadenada por el balazo en el hígado recibido cuando la policía cordobesa reprimió duramente un saqueo a un supermercado del barrio Villa El Libertador.

– FLORES, Julio Hernán, 15 años. Asesinado en Merlo, Buenos Aires.

– GARCÍA, Yanina, 18 años. Recibió un disparo en el abdomen cuando, desesperada por los ruidos de las balas, salió a la vereda a buscar a su pequeña hija. En Rosario, Santa Fe

– GRAMAJO, Roberto Agustín, 19 años. Un policía sacó el arma reglamentaria y efectuó tres o cuatro disparos. Uno de los disparos atravesó la cabeza de Roberto, que iba de su casa a la de su tío.

– GUÍAS, Pablo Marcelo, 23 años. Asesinado en San Francisco Solano, Buenos Aires

– ITURAIN, Romina, 15 años. Asesinada mientras estaba en su casa, adonde ingresó una bala policial disparada contra quienes protestaban frente a un supermercado en Paraná, Entre Ríos.

– LAMAGNA, Diego, 26 años. Murió después de haber sido herido en el pecho con un perdigón de plomo. Según testigos, le dispararon policías de civil desde un auto particular en la Ciudad de Buenos Aires.

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– LEGEMBRE, Cristian, 20 años. Asesinado en Castelar, Buenos Aires

– LEPRATTI, Claudio “Pocho”, 35 años. Era profesor de filosofía, y ayudaba como cocinero en una escuela, cuando el móvil n° 2270 se detuvo y los policías empezaron a disparar. Pocho gritaba que no lo hicieran porque había muchos chicos. Velásquez, el efectivo condenado a 14 años de prisión, dijo en la reconstrucción que disparó sin apuntar y que no sabía si tenía balas de goma o de plomo. El proyectil que lo mató ingresó por la garganta. Fue en Rosario, Santa Fe.

– MÁRQUEZ, Alberto, 57 años. Recibió dos balazos en el tórax a consecuencia de los cuales murió. Uno de los autores es el comisario Oliverio, jefe de asuntos internos de la PFA, quien está detenido.

– MORENO, David Ernesto, 13 años. Fue herido con cinco proyectiles, algunos de goma y otros de plomo. De la nuca le extrajeron una posta de plomo que pertenecería a un cartucho disparado por una escopeta calibre 12/70 de la Policía.

– PACINI, Miguel, 15 años. Recibió varios disparos en el cuello.

– PANIAGUA, Rosa Eloísa, 13 años. Había ido con su familia a buscar comida en un supermercado en Paraná, Entre Ríos, porque el comisario del barrio había hecho correr la voz de que entregarían mercadería. Al llegar los esperaban policías y gendarmes. La bala entró por la parte superior de la cabeza y salió por la boca.

– PEDERNERA, Sergio, 16 años. Baleado durante la pueblada del 19 y 20 de diciembre en la provincia de Córdoba. El menor se encontraba en la calle buscando comida para su familia en el marco de los reclamos masivos que se realizaron en supermercados, cuando recibió una bala policial en el tórax que le produjo una paraplejia. Un año después falleció en el hospital.

– PEREYRA, Rubén, 20 años. Baleado por la policía cuando regresaba a su casilla llevando al hombro una caja con alimentos entregados en un supermercado. En Rosario, Sta Fe

– RAMÍREZ, Damián Vicente, 14 años. Asesinado de un balazo en el cuello en la esquina de Maciel y Cristianía, Gregorio de Laferrere, Buenos Aires.

– RIOS, Sandra. Asesinada durante la pueblada del 19 y 20 de diciembre. Sin datos.

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– RIVA, Gastón Marcelo, 30 años. Circulaba en moto por la Avenida de Mayo en la Ciudad de Buenos Aires, cuando recibió un disparo en el pecho proveniente de alguna de las armas de un grupo de cuatro policías que estaban disparando.

– RODRÍGUEZ, José Daniel. Asesinado en Paraná, Entre Ríos.

– ROSALES, Mariela, 28 años. Asesinada en Lomas de Zamora, Buenos Aires.

– SALAS, Ariel Maximiliano, 30 años. Asesinado en la esquina de Maciel y Cristianía, Gregorio de Laferrere, Buenos Aires.

– SPINELLI, Carlos Manuel, 25 años. Fusilado desde un Gol blanco durante la rebelión popular del 19 y 20 de diciembre. Sucedió en Pablo Nogués, Buenos Aires.

– TORRES, Juan Alberto, 21 años. Sufrió una herida de arma de fuego en la zona abdominal. En Corrientes.

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– VEGA, José, 19 años. Asesinado en Moreno, Buenos Aires.

– VILLALBA, Ricardo, 16 años. En Rosario, Sta Fe, recibió un tiro en un ojo cuando vecinos manifestaban pidiendo alimentos frente a un autoservicio. Murió el 23 de diciembre.

Cuando escucho hablar de militancia -sí de estos Militantes de ahora, esos que reciben pagos- que cantan la marchita y cobran un sueldo por aplaudir, mi alma se llena de vergüenza. Militantes eran todos ellos, que dieron su vida por su nación. Una nación que parece camino a olvidarlos. Una nación que ojala algún día, sepa que esa democracia no fue gratis. No se construyo con subsidios. Se construyo con sangre, dolor, muertes, represión y orgullo. El orgullo de salir a la calle y ponerle freno a la barbarie. No la del pueblo, sino la de un gobierno.

Te pido que por todos ellos, hoy mires al cielo y digas Gracias. Ellos no eran militantes por redes sociales, ni iluminados de la política. Solo eran ángeles de la DEMOCRACIA.

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