“Yo me voy. Si quieren venir, vengan“. Fastidiado, Mauricio Macri se levantó de la cabecera de la mesa del salón de la Casa Rosada en la que estaba reunido con representantes de las tres CGT y se fue al acto en el que debía oficializar el compromiso con empresarios para que no se efectúen despidos por 90 días. Durante media hora el Presidente había intentado convencer a los sindicalistas de que participaran del acto, pero no lo logró. Pese al desplante, los gremialistas estuvieron lejos de sentirse cohibidos: insistieron con sus reclamos para que el Gobierno tome “más medidas sociales y contra la inflación”.

La reunión fue en el Salón de los Científicos, en el primer piso de la Rosada. Al lado del Presidente se sentaron el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el vicejefe, Mario Quintana. Este funcionario leyó en voz alta los 6 párrafos del “Compromiso por el Empleo”. Lo escucharon el metalúrgico Antonio Caló (UOM), el gastronómico Luis Barrionuevo, Gerardo Martínez (UOCRA), el petrolero Guillermo Pereyra, José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), Carlos West Ocampo (Sanidad), el mercantil Armando Cavalieri (Comercio), el colectivero Roberto Fernández, el portuario Juan Carlos Schmid, el maquinista Omar Maturano y Oscar Mangone (Trabajadores del Gas).

cgt“Nos sirvieron un mate cocido, nos leyeron el compromiso y quisieron que lo apoyáramos de un minuto a otro y sin discutirlo entre nosotros. Le dijimos a Macri que no podíamos hacerlo y se fue recaliente”, confió anoche un sindicalista.

El Presidente les argumentó que ley que se discute en el Congreso es “antiempleo” y que “ahuyenta” a los inversores. Los sindicalistas le aclararon que ya no podían frenar la ley antidespidos: “Nosotros no estamos en condiciones de parar nada, esto es algo que ahora se maneja en el Parlamento”, se desentendieron.

Cuando Macri se fue al acto, los sindicalistas se quedaron solos en el salón para definir una posición común. Hubo consenso en que la ley siga su tratamiento, aunque también se mostraron de acuerdo en que la iniciativa debe sufrir modificaciones, lo que permitiría al Gobierno ganar tiempo.

“Reconocemos el mérito del Ejecutivo de hacer que se firme este compromiso, aunque entendemos que es tardío. Igual esperamos que los empresarios cumplan con la responsabilidad de no despedir durante los próximos 90 días”, dijo a Clarín Gerardo Martínez. Barrionuevo completó: “No es malo el compromiso, el problema es que nadie le cree”.

El único que celebró públicamente el anuncio fue el colectivero Fernández. Dijo que el Presidente “se puso al frente” de los trabajadores para que no haya más despidos.

El mayor malestar entre los gremialistas obedecía a que consideran que el anuncio llega tarde. “Hace dos meses le dijimos al Gobierno que tenían que hacer algo contra los despidos y se acordaron ahora, cuando el Congreso discute la ley”, sostuvo un dirigente cegetista.

Hugo Moyano dio parte de enfermo y se ausentó. “Debe tener la misma gripe que tuviste vos”, lo bromearon a Barrionuevo en referencia al acto del que se bajó con esa excusa y del que iba a participar Macri.

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